lojeda
MIS PENSAMIENTOS. CREADO EL 12-03-07
miércoles, 19 de junio de 2013
El miedo a la Vida
“Es necesario tener confianza en la vida”, decía hace menos de un lustro, a principios de febrero de 2005, un hombre entonces al borde de la muerte, llamado Karol Wojtyla. Su mensaje desde el hospital, mientras los “buitres” sobrevolaban el Policlínico Gemelli, volvía donde solía, es decir, al principio de todas las cosas, al origen de todo problema político, social o económico: el respeto por la vida, la sacralización de la persona desde la concepción hasta la muerte natural. Cuanto más débil sea esa vida, la del no nacido, la del enfermo, la del moribundo, más respeto y afecto exige.
Le faltaba esa pieza al rompecabezas del Imperio de la Muerte, lo que hoy entendemos como progresismo, y vino el Papa a recordárnoslo: la causa de la cultura de la muerte es el miedo a la vida. Estamos hablando de simple terror, de pánico.
Y el pánico se cura con confianza: “Confianza en la vida exigen silenciosamente los niños que todavía no han nacido. Confianza piden también los numerosos niños que, al quedarse sin familia por diferentes motivos, pueden encontrar una casa de acogida a través de la adopción y del cuidado temporal... El desafío de la vida es el primero de los grandes desafíos de la humanidad de hoy”.
Ése era -sigue siendo- su mensaje. Porque, habrá que decirlo una vez más, el aborto es mucho más que el aborto, al igual que la defensa del más débil, del no nacido, supone toda una filosofía de vida, la corriente más romántica del siglo XXI, la aventura que merece la pena vivir.
En el siglo XX y XXI se han hecho realidad los viejos versos de Chesterton:
“La ciencia proclamó la nada
y decadencia del arte;
el mundo estaba viejo y acabado
pero tú y yo vivíamos alegres;
a nosotros llegaban torpes vicios tullidos,
lujuria que ha perdido su alegría
y miedo que ha perdido su vergüenza”.
Parece como si esta insoportable levedad del ser y del pensamiento, la misma que lleva al infanticidio, no tuviera fuerza ni para pecar. Ahora resulta que no tememos al fuerte, sino al débil. Así de delicuescentes nos hemos vuelto.
Como muestra, sólo un botón. Apenas 24 horas después de que el Papa lanzara su último mensaje, fallecía Hiram Bentley Glass, prestigioso científico dominado por el miedo durante toda su existencia. Este bioquímico americano se convirtió en uno de los apóstoles del aborto y la eugenesia. Afirmaba que la radiación nuclear nos asomaba a un mundo donde las cucarachas tomarían el poder. Seguramente, había leído a Mortadelo y Filemón; pero no olvidemos que era un prestigioso científico (PC). Por eso, exigía el aborto obligatorio y la descendencia, no como fruto del amor, sino como fruto de sesudos análisis científicos que dijeran quién debería tener hijos, cuándo y con quién: “Ningún padre –llegó a afirmar Glass- tendrá en el futuro el derecho de cargar a la sociedad con un hijo deforme o mentalmente incompetente”. El muy progresista lobby feminista de la ONU se tomó estas palabras muy en serio.
Pero las cucarachas no dimanan de la tierra, ni tan siquiera de la Casa Blanca, y el pobre Hiram murió en Colorado, de una vulgar neumonía, haciendo buena aquella vieja y rockera pintada: “Dios ha muerto, dijo Nietzsche”. Y alguien escribió debajo: “Nietzsche ha muerto. Firmado: God”.
Luis Olivera
Ciao.
martes, 18 de junio de 2013
Violencia juvenil. La epidemia de nuestro tiempo
Cada vez estamos más preocupados por el aumento creciente de la delincuencia juvenil en España y en el mundo. Nuestros niños y jóvenes están siendo el centro de ifinidad de noticias sobre la violencia que están ejerciendo en nuestra sociedad, siendo las leyes dictadas para ellos una leyes poco apropiadas a los tiempos que nos ha tocado vivir. En la familia, en la calle, en el colegio... siempre hay un jóven o un niño violento que hace insufrible la situación familiar.
Aquí os dejo un informe americano, que cuando más lo leo, más veo que se parece a lo que hoy estamos viviendo en nuestro país.
Los menores de edad son los nuevos protagonistas de las crónicas violentas. El ejemplo estadounidense muestra, quizá, el inquietante futuro de la juventud en el mundo occidental. La violencia, alimentada por sentimientos de frustración, se incorpora a la vida cotidiana. En ausencia de valores, los niños se vuelcan hacia patrones de comportamiento extremos.
Jessica Robinson. Quince años. Entró en prisión a los trece. La acusaron de un delito de robo con violencia en el domicilio de sus abuelos y de intento de secuestro. Tuvo una defensa inadecuada en el juicio y fue inducida por el fiscal a reconocer su culpa, aun cuando las víctimas negaran el comportamiento agresivo de la acusada. Recuperará la libertad el 20 de junio del 2006.
John Dewberry. Veinte años. Lleva tres en el corredor de la muerte. Le acusaron de asesinato. Si no consigue los dólares suficientes para costearse un abogado que le ayude a presentar la apelación, nadie podrá impedir que sea ejecutado.
Christopher Peterman. Diecisiete años. Lo multaron con setenta y cuatro dólares por exceso de velocidad. No tenía dinero para pagar la infracción de tráfico, pues sólo reunió treinta. Fue arrestado y conducido a la prisión de adultos. Cuatro días más tarde lo encontraron muerto en su celda. Había sido torturado hasta la muerte por otros presos.
Pese al endurecimiento de las penas por delincuencia juvenil las estadísticas son rotundas. La represión no sirve como método disuasorio.
En los últimos veinticinco años, ciento setenta niños han sido condenados a muerte en Estados Unidos.
Los asesinos menores de edad son cada vez más numerosos y más jóvenes en este país. Hoy, 3.700 menores se encuentran en cárceles de adultos —las cifras difieren según la fuente—; de esos adolescentes, setenta fueron condenados a muerte por crímenes cometidos antes de cumplir los dieciocho años. Pero la irresistible ascensión de la violencia entre los jóvenes estadounidenses no es un hecho aislado. Aunque en Europa la agresividad no ha llegado a las cotas americanas, las cifras ascienden vertiginosamente. Basta repasar el calendario de la pasada primavera para darse cuenta de la trascendencia de este problema mundial.
El 20 de abril de 1999 doce alumnos y un profesor fueron asesinados por otros dos estudiantes en Denver (Colorado); ocho días más tarde, un adolescente la emprendía a tiros contra sus compañeros —mató a uno e hirió de gravedad a otro— en una escuela de Alberta (Canadá); el 29 del mismo mes, en Gloucester (Inglaterra), otro menor efectuaba tres disparos en plena aula, aunque esta vez la suerte quiso que no hubiera heridos; y el 13 de julio la Policía Nacional española detuvo a un joven del Llobregat, miembro de un grupo neonazi barcelonés, que anunciaba a través de Internet que planeaba perpetrar una matanza en un colegio de la capital catalana similar a la que tuvo lugar en Denver.
Al abrir el baúl de la delincuencia juvenil, se descubren muchos factores que conducen al comportamiento turbulento de los adolescentes.
El consumo de droga y de alcohol guarda proporción directa con los crímenes, cuyo número aumenta durante los fines de semana. Pero las drogas no son el único detonante de la violencia, al igual que no existe un único tipo de delincuente.
En opinión de Javier Bringué, pedagogo y profesor de Psicología de la Universidad de Navarra, la mayor parte de estas manifestaciones puede encuadrarse en tres apartados, que guardan relación entre sí: la violencia cuyo origen se encuentra en la pobreza, el aumento de seguidores de las ideologías fundamentalistas y el sentimiento de frustración de muchos menores.
Marginación e injusticia social
La violencia que proviene de situaciones de marginación y de injusticia social se da, principalmente, en los barrios más desfavorecidos. Los suburbios de Chicago reflejan bien esta realidad, en donde las diferentes bandas urbanas intercambian tiroteos a diario ante la impotencia de la Policía. Se trata de zonas donde la tasa de paro y de inmigración es muy alta.
Muchos países de la parte central y meridional de América sufren el mismo problema. El caso brasileño, con los meninos da rúa, ilustra esta desoladora realidad.
En Brasil viven cincuenta y siete millones de menores de edad; de ellos, unos treinta millones lo hacen en condiciones de abandono y de miseria; y, de esos treinta, aproximadamente diecisiete millones forman el grupo denominado meninos da rúa, niños para quienes la calle es su único “hogar”. Carecen de todo, lo que les provoca un profundo trauma interno y una inestabilidad emocional que les lleva a sentir indefensión ante todo cuanto les rodea. Por este motivo, buscan la protección del grupo y se introducen en bandas organizadas. Empiezan a convivir en un entorno de delincuencia, donde todo vale con tal de sobrevivir. Trabajan, en el mejor de los casos, como lavacoches, limpiabotas o vendedores de cualquier cosa. Pero los menos afortunados se prostituyen o se convierten en carteristas e incluso en narcotraficantes.
Para estos chicos, matar es un precio no demasiado alto porque viven en una sociedad en donde el asesinato de niños resulta habitual: Todos los días mueren cuatro a manos de los llamados “escuadrones de la muerte”.
Ideologías fundamentalistas
Para Javier Bringué, la segunda causa del aumento de la violencia juvenil radica en la adopción de ideologías fundamentalistas por parte de los adolescentes. En una época en la que prima lo moderado, el centro, ellos defienden las posturas más radicales y extremas.
Esto explica el comportamiento antideportivo de algunos aficionados de muchos deportes, las acciones de grupos de jóvenes de la izquierda radical o el rápido incremento de grupos neonazis en toda Europa.
En España, por ejemplo, se calcula que el número de “cabezas rapadas” oscila entre los 10.400 y los 20.800, según recoge el Informe Raxen sobre racismo y xenofobia presentado en agosto por la ONG Jóvenes contra la Intolerancia.
Esto significa que en menos de cuatro años la cifra de adolescentes de ideología nazi se ha multiplicado por cinco en nuestro país.
Estas bandas hacen apología del odio y reclutan en las puertas de los colegios a chavales cada vez más jóvenes, de trece y catorce años, para ir “a la caza” de travestis, mendigos o inmigrantes. Generalmente, se apoyan en chicos con bajas calificaciones que buscan destacar en otros ámbitos.
Alimentan su “cabeza” con atractivas revistas a todo color como Respuesta sonora y con grupos que declaran abiertamente hacer rock neonazi, también conocido como “música del odio”. Este fenómeno está cobrando gran importancia en Inglaterra, Francia y Alemania, donde las formaciones musicales xenófobas cuentan cada vez con más adeptos.
Sentimientos de frustración
Por último, Bringué destaca el sentimiento de frustración que padecen muchos adolescentes como principal causa de la agresividad infantil. Según este pedagogo, “la sociedad está enseñando a los menores a exigir derechos más que a cumplir deberes, de ahí que la mayoría de los niños no esté acostumbrado a que se le nieguen sus deseos”.
Fernando Sarráis, psiquiatra de la Clínica Universitaria de Navarra, defiende también esta idea cuando señala que “los adolescentes soportan peor la frustración. No son capaces de superar los baches de la vida, porque están acostumbrados a una excesiva protección familiar. No han sufrido negativas ni contrariedades ambientales. Su frustración engendra ira, y ésta se canaliza a través de la agresividad”.
Según este psiquiatra, la frustración existencial de muchos jóvenes se debe a que durante la infancia les ha faltado la compañía de sus padres. “Sus progenitores les han dado todo, porque no han podido ofrecerles lo que más necesitaban: el cariño. Por eso buscan afecto en las bandas urbanas, aunque tengan que someterse a normas y deban renunciar a sus principios”, indica.
Para Sarráis, la solución debe pasar por una infancia en la que los pequeños se sientan queridos: “Un niño que ha recibido afecto y al que se le ha enseñado a alcanzar sus objetivos mediante esfuerzo, es capaz de tolerar la frustracion, porque ya la ha experimentado durante la infancia y sabe que puede salir del bache”.
Sospechosos habituales
Algún medio de comunicación ya los ha calificado de “sospechosos habituales”. Cada vez que los adolescentes cometen actos violentos, la sociedad les apunta con el dedo. Da igual cuáles sean las circunstancias en las que se haya cometido el delito, ni siquiera importa el perfil del delincuente.
Sea lo que sea, la televisión, Internet, los videojuegos, la música o el cine aparecen como los “sospechosos” número uno.
Tanto es así que el Gobierno de EEUU ha declarado culpable a la industria del entretenimiento. En opinión de una buena parte del Congreso, “estas industrias deberían tener dolorosos cargos de conciencia por los mensajes violentos que distribuyen y que influyen decisivamente en el subconsciente de los más jóvenes”. Bill Clinton, en un encuentro en la Casa Blanca poco después de la matanza de Denver, reprimió públicamente a Hollywood y solicitó que se iniciara una investigación acerca de la cultura popular norteamericana.
Las opiniones son muy diversas. Hay quien acusa al entertainment del comportamiento turbulento de los jóvenes del mundo; otros, en cambio, estiman que se trata de pura demagogia, ya que estas películas, programas y músicas también las escuchan otros adolescentes que se comportan de forma pacífica.
—Hollywood: basta dar un paseo por el videoclub más cercano para encontrar una larga lista de títulos en los que la violencia es gratuita. Aunque la violencia siempre ha estado en las películas, parece que los valores que transmiten los protagonistas han cambiado.
“Antes las películas ofrecían modelos valiosos: John Wayne, Spencer Tracy o James Stewart. El espectador veía que estos personajes eran caballerosos, recios, valientes. Ahora, en cambio, no está claro cuál es el modelo que plantea el protagonista. Los niños no pueden identificarse con Rambo o Superman porque son irreales e inaccesibles. Si quieren ser Batman, se frustrarán”, explica el doctor b>Sarráis.
La situación ha llegado a tal punto, que muchos de estos violentos superhéroes han tenido que presentarse ante la Justicia. En Tejas, un chico de catorce años fue acusado de mutilar a una niña de trece y la responsabilidad se atribuyó al filme Asesinos natos, de Oliver Stone. En Luisiana, un adolescente dejó tetrapléjico al encargado de una tienda; según la policía, el joven había imitado una escena de la misma película. Hay más casos: hace unos meses, dos primos de dieciséis y diecisiete años mataron a puñaladas a la madre de uno de ellos en Los Ángeles. Según confesaron, el parricidio tuvo su origen en Scream.
—Internet: se trata de un problema nuevo al que no se sabe muy bien cómo hacer frente. Al penetrar en la Red, uno puede adentrarse en lugares que exhiben manifestaciones supremas de degeneración y de odio. No sólo hay pornografía; también mensajes xenófobos, apología del terrorismo...
El encanto de la libertad plena en Internet choca frontalmente con el temor al uso incorrecto de dicha libertad. En EEUU, llevan años queriendo solventar esta contradicción entre la Primera Enmienda y la preocupación de los padres por controlar los webs que visitan sus hijos. Se ha intentado bloquear el acceso a algunas páginas cuyo contenido podía influir negativamente en los adolescentes; sin embargo, la amplia extensión de la Red hace casi imposible esta tarea. Internautas y miembros de la industria coinciden en que la solución debe ser tecnológica; es decir, ofrecer a los padres mecanismos que veten ciertos accesos a sus hijos. De todos modos, la solución no es fácil.
—Videojuegos: “Mata a tus amigos sin cargo de conciencia”, “Entra en contacto con tu lado de frío y asesino”... son algunos de los anuncios que algunas empresas de videojuegos insertan en revistas juveniles. El contenido de algunos juegos virtuales es tan variado como macabro. Doom, Quake o Mortal Kombat son títulos que se han hecho familiares a partir de los recientes tiroteos escolares. La industria se defiende alegando que “los niños son capaces de distinguir la realidad de la ficción”; sin embargo, se ha comprobado que muchos de los asesinos juveniles pasaban largas horas delante de sus consolas jugando a convertirse en verdaderos criminales.
—Música: tras el análisis de diversos asesinatos perpetrados por menores, se ha comprobado que el tipo de música que éstos escuchaban era muy similar. Dylan Klebold y Eric Harris, los dos asesinos de Columbine, eran fans de Marilyn Manson, un auténtico Satanás para la América conservadora. Muchos ciudadanos piensan que canciones de grupos como N.W.A, Eminem, Do Rammstein o KMFDM inducen al suicidio y a volar la cabeza del prójimo. “Cada niño que tiene un disco mío tiene también una Biblia en casa. Además, tiene padres con los que poder hablar”, se defiende Manson.
Las letras de estos grupos resultan muy ilustrativas. Basta un ejemplo de Eminem para hacerse a la idea: “Te estrangularé hasta la muerte y te golpearé otra vez, y te romperé tus jodidas piernas hasta que los huesos te salgan por la piel”. En España han aumentado notablemente las formaciones musicales que hacen apología de la violencia y el terror. Esta corriente surgió en los años ochenta, pero se ha consolidado en los noventa con la aparición del grupo División 250 Clan.
Asistimos a un fenómeno que está dejando huella en numerosos países. En Inglaterra, por ejemplo, se contabilizan trece bandas que componen canciones xenófobas y existe un movimiento neonazi llamado RAC, creado por el histórico grupo Brutal Attack. Y en Francia son ya quince los grupos activos de esta índole.
—Televisión: es el protagonista más antiguo en todo este asunto. Se calcula que antes de terminar sus estudios de Primaria, un niño de un país desarrollado contemplará unos ocho mil asesinatos y cien mil actos violentos en televisión. Muchos encuentran en estas cifras el origen de los comportamientos violentos; sin embargo, algunos expertos afirman que la violencia televisiva, por lo general, no afecta a los chicos, sino que es el tiempo que pasan ante la pantalla lo que realmente les deja huella.
El doctor Luis Rojas Marcos, presidente del sistema de Salud Pública de Nueva York, defiende que “los niños siempre han crecido fascinados por las historias violentas. Caperucita, Los tres cerditos... la mayoría de los cuentos infantiles está cargado de situaciones agresivas y esto no quiere decir que estos chavales sean violentos. La violencia en la tele no les afecta tanto, porque se tienen que dar otros factores para desembocar en actuaciones agresivas. Lo que realmente les impacta es el tiempo que pierden y que les impide desarrollar otras actividades más socializantes”.
Para el profesor Bringué, el hecho de que el niño vea, violencia es nocivo, “pero más aún cuando son sus padres quienes la observan con él, ya que parecen aprobarla”. Al igual que Rojas Marcos, apoya la idea de que los medios no tienen la culpa, ya que “simplemente, ofrecen a los menores esa atención que sus padres les niegan”.
No existen respuestas simples a problemas tan complejos. Por este motivo, pese al esfuerzo por encontrar una solución para combatir esta epidemia de violencia, nadie ha dado con la fórmula mágica. Sin embargo, entre las opciones tomadas por diversas naciones, se observan —además de la basada en la represión como modo de castigar a los culpables y ejemplificar al resto de la sociedad— dos líneas principales: la reeducación y la reinserción social de los delincuentes. Dentro de la primera se encuentran Francia o España, mientras que en la segunda destacan Gran Bretaña y EEUU.
Soluciones complejas
En Francia se ha apostado por la prevención. Por ese motivo, desde 1996 se llevan a cabo ciento treinta y cinco propuestas para la prevención y tratamiento de la delincuencia de menores. Se busca sancionar a los padres que se desentiendan de la conducta de sus hijos, hacer que las escuelas recurran menos a la expulsión de los alumnos conflictivos, crear redes de atención psiquiátrica para adolescentes, dar más asignaciones presupuestarias a los jueces de menores o instaurar programas personales socio-educativos para cada menor encarcelado.
Para la reinserción social de delincuentes menores funcionan, desde setiembre de 1996, las Unidades de Seguimiento Educativo Reforzado (UEER). Cada una cuenta con un proyecto educativo propio, acoge sólo a cuatro o cinco adolescentes —durante un máximo de tres meses— para que tengan un seguimiento individualizado por parte de otros adultos. Ya han pasado por estas instituciones ciento sesenta jóvenes de dieciséis y diecisiete años, de los que un tercio procedía de la cárcel y el resto de diferentes centros especiales. Tras su estancia en las UEER, el 10% vuelve a vivir sin problemas con su familia, pero el 13% es encarcelado de nuevo.
En 1998, la ministra de Justicia, Elisabeth Guigou, paralizó la apertura de nuevas UEER y las sustituyó por los Dispositivos Educativos de Refuerzo (DER). Hoy existen trece y se espera alcanzar rápidamente los cincuenta.
En España, con la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, que entrará en vigor en febrero del 2000, se podrá privar de libertad a los menores de trece años, pero se impedirá que los jóvenes de entre dieciséis y dieciocho vayan a la cárcel.
Política anglosajona
En Gran Bretaña, en cambio, se aplica una política cada vez más severa. Las autoridades piensan que los jóvenes delincuentes de hoy serán los criminales de mañana si no se actúa con contundencia y se les enfrenta a sus responsabilidades. Así, a pesar de la polémica, el pasado abril se inauguró en Medway (Kent) un reformatorio con medidas de alta seguridad que acogerá a cuarenta adolescentes de entre doce y catorce años con antecedentes penales y reincidentes —casi siempre en el robo—. El Ministerio del Interior insiste en que no es una cárcel sino “una institución educativa donde cada adolescente contará con ayuda individualizada mediante la cual se les inculcará nociones de responsabilidad”. El reformatorio de Medway y otras cuatro instituciones semejantes tienen una capacidad de doscientas plazas. Pero aún no se han llenado.
En marzo de 1998 entró en vigor una nueva legislación para los menores de entre doce y catorce años. Conforme al nuevo tipo penal, los jueces pueden condenar a los menores que cometan tres delitos a un máximo de dos años de reclusión y a ser reeducados en centros de seguridad como el citado anteriormente.
Hasta hace poco, la reeducación de menores británicos, salvo en caso de homicidio, se confiaba a las Unidades Municipales de Seguridad, donde los jóvenes eran recluidos para seguir un programa especial. Ese sistema permitía a las familias estar más cerca de los condenados, algo que no sucede con los actuales reformatorios.
La estrategia dura contra los delincuentes juveniles podría complementarse otorgando “nuevos poderes” tanto a la policía como a los tribunales para combatir el absentismo escolar. Si se llevan a la práctica estas propuestas, que no pocos consideran inviables y contraproducentes, los menores que falten alegremente a clase y se nieguen a volver podrán ser arrestados y conducidos ante la autoridad educativa local. Algunos padres se verán obligados a llevar personalmente a sus hijos al colegio o a contratar a una persona para que lo haga en su lugar. Stephen Byers, director de Calidad Educativa en el Ministerio de Educación, defiende que “el absentismo escolar no sólo perjudica a los niños, sino también a la sociedad, porque genera desempleo y crimen”. Por esta misma razón, los colegios demasiado propensos a expulsar a los alumnos conflictivos tendrán que someterse a inspecciones y justificar con detalle cada expulsión.
Con este sistema “se acabaron las excusas”, afirma el ministro británico de Interior. A la primera reincidencia anotada por la policía, los culpables y su familia irán ante los tribunales. La justicia será rápida y los culpables deberán responder de sus actos mediante la reparación directa a la víctima o con la realización de trabajos de interés social.
También en Estados Unidos la operación Night Light ha cosechado buenos resultados en gran parte de los Estados en los que se ha implantado. Pero el caso de Norteamérica es una historia aparte.
Tatiana Herce
Ciao.
lunes, 17 de junio de 2013
El tiempo es como un río
Nunca te justifiques a ti mismo con nadie. Porque la persona que te quiere no lo necesita, y la persona que no te quiere no te creerá
No dejes que alguien se convierta en prioridad en tu vida, cuando tú solamente eres una opción en la suya…
Las relaciones son mejores cuando son balanceadas.
Cuando despertamos en la mañana, tenemos dos simples alternativas. Volvernos a dormir y soñar, o nos despertamos y perseguimos esos sueños. La elección es tuya.
Hacemos llorar a los que se preocupan por nosotros. Lloramos por aquellos que nunca se preocupan por nosotros. Y nos preocupamos por aquellos que nunca llorarán por nosotros.
Esta es la realidad de la vida; es extraño pero cierto. Una vez de percates de ello, nunca será tarde para cambiar.
No hagas promesas si estás contento. No respondas si estás triste. No tomes decisiones si estás enojado. Piénsalo dos veces…, actúa sabiamente.
El tiempo es como un río. No puedes tocar la misma agua dos veces, porque el flujo que pasó nunca pasará otra vez.
Disfruta cada momento de la vida…
Si vives diciendo lo ocupado que estás, entonces tú nunca serás libre.
Si vives diciendo que no tienes tiempo, Entonces tú nunca tendrás tiempo.
Si vives diciendo que lo harás mañana, tu mañana nunca llegará.
Irene Villa
Ciao.
domingo, 16 de junio de 2013
Se ha perdido la armonía
El mundo está rodando sobre una pendiente, y nadie ha encontrado el punto exacto para detenerlo.
Tratemos de no hacer incontenible, lo que hoy es controlable y lo que ya se vislumbra, que no resulte una catástrofe.
Los cambios están dentro, porque lo que mueve la vida son los sentimientos y ahí no ha llegado todavía el adelanto y la ciencia.
Para el corazón hay experimentos portentosos tratando de hacerlo latir con más precisión, personalizada para hacerlo sentir con mas anchura y profundidad.
El universo, máquina. El hombre, tuerca. Como base, las ganancias. Con fin, los beneficios.
Como centro de la vida, el provecho propio y el placer. Se ha perdido la armonía entre el mundo, el hombre y Dios. Y ahí tenemos el desequilibrio en que vivimos.
Andamos desajustados, y vienen los vicios, las rarezas, las extravagancias buscando un hueco por donde escapar, un boquete de luz por donde salir a respirar.
Pero hemos perdido el eje de sustentación. El punto de apoyo. El equilibrio que nivela la fuerza interior. Los propósitos que redimen.
Ciao.
sábado, 15 de junio de 2013
El cielo es tuyo ¿Subes o te quedas?
Al ascender al cielo Jesús no pensaba sólo en su triunfo; quería que todos los hombres subieran con Él a la patria eterna.
El cielo es tuyo ¿Subes o te quedas?
¿Qué decir a los hombres sobre ella? ¿Qué te dirás a ti mismo? La Ascensión clava nuestra esperanza de forma inviolada en nuestra propia felicidad eterna. Así como Jesús, tu Hijo, el Hijo de José y María, ha subido con su cuerpo eternizado a la patria de los justos, así el mío y el de mis hermanos, el de todos los fieles que se esfuercen, subirá para nunca bajar, para quedarse para siempre allí.
La Ascensión, además, es un subir, es un superarse de continuo, un no resignarse al muladar. Subir, siempre subir; querer ser otro, distinto, mejor; mejor en lo humano, mejor en lo intelectual y en lo espiritual. Cuando uno se para, se enferma; cuando uno se para definitivamente, ha comenzado a morir. Se impone la lucha diaria, la tenaz conquista de una meta tras otra, hasta alcanzar la última, la añorada cima de ser santo. Esa es mi meta, esa es mi cima. ¿También la tuya?
Al ascender al cielo Jesús no pensaba sólo en su triunfo; quería que todos los hombres subieran con Él a la patria eterna. Había pagado el precio; había escrito el nombre de todos en el cielo, también el tuyo y el mío. El cielo es mío, el cielo es tuyo. ¿Subimos o nos quedamos? ¿Eterno muladar o eterna gloria? Voy a prepararos un lugar. ¡Con qué emoción se lo dijiste! Dios preparando un lugar, tu lugar, en el cielo.
Dios creó al hombre, a ti y a mí, para que, al final, viviéramos eternamente felices en la gloria. Si te salvas, Dios consigue su plan, y tú logras tu sueño. Entonces habrá valido la pena vivir...
¡Con cuanta ilusión Jesús hubiera llevado a la gloria consigo a sus dos compañeros de suplicio! Pero sólo pudo llevarse a uno. Porque el otro no quiso...
Si Cristo pudiese ser infeliz, lloraría eternamente por aquellos que, como a Gestas, no pudo salvar. Jesús lloró sobre Jerusalén, Jesús ha llorado por ti, cuando le has cerrado la puerta de tu alma. Ojalá que esas lágrimas, sumadas a su sangre, logren llevarte al cielo.
Si tú le pides con idéntica sinceridad que el buen ladrón: "Acuérdate de mí, Señor, cuando estés en tu Reino", de seguro escucharás también: "Estarás conmigo en el Paraíso". Y así, el que escribió tu nombre en el cielo podrá, por fin, decir: "Misión cumplida".
Dios es amor. El cielo lo grita.
Lo ha demostrado mil veces y de mil formas. Te lo ha demostrado a ti; se lo ha demostrado a todos los hombres. Se lo ha probado amándoles sin medida, perdonándoles todo y siempre; regalándoles el cielo, dándoles a su Madre. Si no hemos sabido hacerlo, ya es hora de corresponder al amor. No podemos vivir sin amor. La vida sin Él es un penar continuo, una madeja de infelicidad y amarguras. Amar es la respuesta, es el sentido, amar eternamente al que infinitamente nos ha amado.
La ascensión nuestra al cielo será el último peldaño de la escalera; será la etapa final y feliz, sin retorno ni vuelta atrás. Debemos pensar en ella, soñar con ella y poner todos los medios para obtenerla. Todo será muy poco para conquistarla. Después del cielo sólo sigue el cielo. Después del Paraíso ya no hay nada que anhelar o esperar. Todos nuestros anhelos más profundos y entrañables, estarán, por fin, definitivamente cumplidos. Entonces, ¿te interesa el cielo?
¿A quién debo una felicidad tan grande? ¿A qué precio me lo ha conseguido. ¿Qué he hecho hasta ahora por el cielo? ¿Qué hago actualmente para asegurarlo? Y, en adelante, ¿qué pienso hacer?
Al final de la vida lo único que cuenta es lo hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos. "Yo sé que toda la vida humana se gasta y se consume bien o mal, y no hay posible ahorro. Los años son ésos y no más, y la eternidad es lo que sigue a esta vida. Gastarnos por Dios y por nuestros hermanos en Dios es lo razonable y seguro".
P. Mariano de Blas LC
Ciao.
viernes, 14 de junio de 2013
Vienen los testigos de Jehová: ¿Qué hago?
Todos nosotros conocemos a alguien o hemos recibido la visita de los testigos de Jehová, y la mayoría de las veces les hemos cortado su conversación nada más empezar a hablar. Yo confieso que ni les he abierto la puerta cuando han llamado, para evitar darles el corte.
Hoy encuentro este artículo de Luis Santamaría del Río, que pienso que nos puede ayudar a plantarles cara cuando nos aborden en la calle , sin quedarnos callados, y poder rebatirles con "nuestros argumentos" a toda esa colección de "enseñanzas" que tan de memoria tienen aprendidas.
Un buen amigo cura me ha pedido que escriba unas líneas contestando a la siguiente cuestión: ¿Cómo tiene que responder un católico a los testigos de Jehová?
Es para una revista diocesana. Como uno sabe lo que es dirigir una publicación así, y sobre todo la inmensa difusión que tiene entre los católicos de a pie, he intentado decir pocas cosas y de manera que estén claras.
Seguro que todos conocemos a los testigos de Jehová: Llaman a las puertas de nuestras casas y nos paran por la calle. Pero no los conocemos bien.
Lo primero que hemos de hacer es tener claras unas cuantas ideas. Se trata de una secta fundada en el siglo XIX en los EE.UU. por Charles Taze Russell, en un clima muy peculiar: El adventismo, conformado por personas y grupos que, basándose en cálculos bíblicos, anunciaban entonces –y ahora– el inmediato regreso de Cristo, con fechas concretas y todo.
Además de su origen, es necesario saber cuál es su doctrina: En resumen, no son cristianos, aunque lo ponga en el letrero de sus Salones del Reino. Aferrándose a un monoteísmo estricto, rechazan la doctrina de la Santísima Trinidad y, obviamente, la divinidad de Cristo, que no sería el Verbo encarnado, sino la primera y más excelsa criatura de Dios, a quien llaman obsesivamente Jehová, en un error de transliteración del nombre hebreo de Dios, Yhwh. Es decir, que sería hijo de Dios, pero no “Dios de Dios, luz de luz” como afirmamos en el símbolo de la fe.
Junto a esto, y por su insistencia en que se guían únicamente por principios bíblicos, hay que conocer la versión que utilizan, la denominada Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, y que de traducción no tiene nada.
En sus páginas han manipulado y deformado una considerable cantidad de versículos para adaptarlos a sus doctrinas, en todo lo relativo a la divinidad de Jesús, la identidad personal del Espíritu Santo, la presencia de Cristo en la eucaristía (su identificación con el pan y el vino de la última cena), la doctrina sobre el más allá de la muerte, etc.
Se trata de algo contradictorio con el fundamentalismo que tienen al acercarse a la Biblia, y que les lleva a rechazar con violencia desde la celebración de los cumpleaños o la Navidad hasta las transfusiones de sangre, como por desgracia de todos es conocido.
Puestas estas bases de forma resumidísima, el primer criterio de actuación para un católico es la caridad.
La inmensa mayoría de los testigos de Jehová que se acerquen a nosotros lo harán con la mejor intención de apartarnos de este “inicuo sistema de cosas” –como llaman al mundo apartado de “su” percepción de la revelación de Dios– y ofrecernos la salvación.
Pensemos siempre que han sido engañados en algo tan importante, y que se les ha adoctrinado en una tergiversación de la genuina fe.
Una correcta actitud cristiana, por tanto, es la hospitalidad y el respeto, o más aún, la simpatía.
Desde ahí, caben dos opciones que cada uno tendrá que valorar. Si el que se encuentra con ellos no tiene una sólida formación doctrinal y una fuerte experiencia de fe, es mejor que rechace con cortesía el ofrecimiento de material escrito o de conversación. Y aquí se acaban las recomendaciones.
Ahora bien, si el católico interpelado tiene claras las cosas y posee una cierta capacidad apologética (defensa de la fe, o dar razón de nuestra esperanza, como decía San Pedro), y tiene tiempo y paciencia para entablar un diálogo, puede continuar.
Siendo consciente de que está siendo el blanco de una cuidada ofensiva proselitista. ¿Exagero al decirlo así? Nada de eso, ya que los testigos de Jehová son minuciosamente formados para este acercamiento, e incluso se “entrenan” en sus reuniones semanales para saber a qué personas acercarse, qué temas sacar, qué respuestas dar, qué dudas sembrar y qué publicaciones ofrecer.
Por lo tanto, ellos no conciben el encuentro interpersonal como un verdadero diálogo, ya que éste exige la receptividad a lo que pueda decirme el otro, e incluye la posibilidad de que yo aprenda algo.
Un católico bien formado no se verá apabullado por la lluvia de citas bíblicas que esgrimirán los testigos de Jehová a diestro y siniestro, porque los cristianos –sea cual sea nuestra confesión, católica o no católica– no entendemos la Sagrada Escritura como un repertorio de frases célebres, un recetario, un libro de autoayuda o un manual de instrucciones.
Y podemos hacer el intento –infructuoso a corto y medio plazo– de hacer ver a nuestro pesado interlocutor que la Biblia ha de leerse como un conjunto, que hay pasajes que por su género literario hay que leer en clave alegórica o simbólica, y no literal… Y que, por supuesto, hay cosas que son irrenunciables cuando uno se acerca a los evangelios: Jesús se presentó como Hijo de Dios, de la misma naturaleza del Padre, tanto en sus obras como en sus palabras; mostró su voluntad de iniciar un nuevo pueblo elegido en las personas de los apóstoles, fundando así la Iglesia; entendió su muerte no como algo accidental o sobrevenido, sino como una entrega voluntaria para reconciliar a toda la humanidad pecadora con Dios, y así lo expresó en la última cena con sus amigos, dejando toda la densidad de su presencia real, de forma sacramental, en el pan y el vino.
Y podríamos seguir detallando uno por uno todos los elementos centrales de la revelación bíblica que ellos rebaten siguiendo los dictados de la corporación empresarial que dirige la secta, la Watchtower Bible and Tract Society, y de su verdadera herramienta de interpretación de la Biblia: la revista La Atalaya.
Si el católico que se encuentra con ellos tiene, además, algunas nociones de griego y hebreo, las lenguas originales de los libros de la Sagrada Escritura, puede ayudarles a entender que Jesús no dijo “esto significa mi cuerpo” en el cenáculo, y que Juan nunca escribió en su prólogo que “la palabra era un dios”… que una cosa es traducir, y otra falsificar.
Y para terminar, aunque creo que es, en el fondo, lo más importante: ¿Cómo tenemos que responder los católicos a los testigos de Jehová? ¿Con elaboradas técnicas y planes pastorales y apologéticos? ¿Con un ejército de creyentes formados que vayan de puerta en puerta ofreciendo la verdad de Jesucristo?
Algunos movimientos eclesiales ya lo hacen, y habrá quienes se sientan llamados por Dios a un ministerio particular de predicación de la Palabra, y bienvenidos sean.
Para la Iglesia entera, para unos y otros, una cosa es necesaria y urgente: La nueva evangelización.
Hacer que la gente se encuentre con Cristo –y los evangelizadores tienen que ser los primeros en haber tenido esta experiencia radical de transformación a la luz del evangelio–, mostrarles que, como nos recordó Benedicto XVI, la puerta de la fe está siempre abierta.
Así habrá mucha menos gente que encuentre en los testigos de Jehová la respuesta –embaucadora siempre– a sus demandas espirituales y sus necesidades de trascendencia.
Luis Santamaría del Río
Ciao.
jueves, 13 de junio de 2013
La voz de nuestro Ángel
En medio del caos y la confusión del mundo que nos rodea, es importante recordar que dentro de nosotros hay un lugar Sagrado que nos pertenece por completo y al que sólo nosotros tenemos acceso.
Es la habitación donde mora nuestra Alma, donde podemos sentir el sonido del silencio y la suave música de nuestros sueños…
Allí podemos sentir la Voz de los Ángeles que nos traen los mensajes del Padre que nos guían a vivir felices… En plenitud, como merecemos, como criaturas Divinas que han venido a experimentar el Amor.
Tómate tiempo cada día para entrar unos minutos en este lugar y allí... SIENTE… ESCUCHA… EMOCIÓNATE y luego vuelve al mundo y manifiesta tu Luz.
Ciao.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)




